Vas a poder expresar pertenencia con precisión y elegir entre mi, tus, nuestro y sus formas enfáticas sin dudar. Empieza por descubrir qué relación añade un posesivo a cada sustantivo.

Los adjetivos posesivos señalan a quién pertenece un sustantivo o con quién se relaciona. En mi casa, tu hermana y su coche, el posesivo une el nombre con una persona, un grupo o una relación de cercanía. Si lo quitamos, el sustantivo sigue existiendo, pero desaparece la idea de pertenencia: casa, hermana, coche. En español, estos posesivos forman parte de los Adjetivos descriptivos porque acompañan al nombre y lo precisan.

Las formas cortas son mi, tu, su, nuestro, nuestra, nuestros y nuestras. Van siempre delante del sustantivo: mi bolso, tu cuaderno, su puerta, nuestra mesa. No se colocan detrás del nombre. Su función es directa y breve, y por eso son las formas más comunes en el habla cotidiana.

Los posesivos concuerdan con el sustantivo poseído, no con la persona que posee. Por eso decimos mi amigo y mi amiga, pero también mis amigos y mis amigas. El cambio de género y número depende del nombre. Esta concordancia sigue la misma lógica que la de otros adjetivos en Concordancia Adjetival.

Cuando el sustantivo está en singular, se usa la forma singular del posesivo: mi libro, tu casa, su coche. Cuando el sustantivo está en plural, se usa la forma plural: mis libros, tus casas, sus coches. La pareja correcta depende de la cantidad del nombre, no de cuántos dueños hay. Un solo poseedor puede tener una sola cosa o varias: mi hermano y mis hermanos.

Su y sus pueden referirse a de él, de ella o de usted. Por eso su casa puede significar la casa de él, la de ella o la de usted. Cuando hace falta evitar confusión, se usa la construcción de + pronombre: la casa de él, el coche de ella, la opinión de usted. En una conversación clara, su suele bastar.

Las formas largas son mío, tuyo, suyo, nuestro y vuestro, con sus variantes de género y número: mía, míos, mías; tuya, tuyos, tuyas; suya, suyos, suyas; nuestro, nuestra, nuestros, nuestras; vuestro, vuestra, vuestros, vuestras. Suelen ir detrás del sustantivo y añaden énfasis o contraste: Ese asiento es mío, La decisión fue suya, La idea no era nuestra. También pueden aparecer solos, porque ya queda claro qué nombre se sobreentiende. Frente a los posesivos cortos de Posición del adjetivo, estas formas marcan más fuerza o insistencia.

Nuestro y vuestro concuerdan con el sustantivo poseído. Se dice nuestro amigo, nuestra amiga, nuestros amigos y nuestras amigas. Lo mismo ocurre con vuestro: vuestro libro, vuestra casa, vuestros libros, vuestras casas. Vuestro se usa mucho menos en varios países de América, donde se prefiere su para dirigirse a varias personas o a un grupo cercano. En cambio, en zonas donde se mantiene, sigue el mismo patrón de concordancia que nuestro.

En la norma básica, el posesivo corto va sin artículo: mi casa, tu libro, su madre. No se dice la mi casa ni el tu libro. El sustantivo queda directamente unido al posesivo, sin determinante delante. Los posesivos largos sí pueden aparecer con artículo cuando funcionan como nombre: el mío, la tuya, los nuestros, las vuestras.

¡Haz el cuestionario!

Ya puedes señalar pertenencia, concordar el posesivo con el sustantivo y distinguir las formas cortas de las enfáticas. Como siguiente paso, compara estos patrones con Adjetivos demostrativos para precisar aún más tus frases.

Aplicaciones prácticas

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Last updated: Sun Sep 13, 2026, 4:20 AM